roniangel
08/15/08, 12:24:49
Al final, nos vimos mal
Jueves 14 de Agosto, 2008
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS. La selección nacional cayó ayer por 1-3 ante Trinidad y Tobago en partido de preparación en el estadio RFK, de Washington, D.C., el que por momentos fue jugado con mucha pierna fuerte y que estuvo a punto de terminar en batalla campal.
Mientras El Salvador estuvo en igualdad numérica, el partido estuvo muy parejo, sin embargo, a partir del minuto 60, cuando fue expulsado Pacheco, el equipo se desdibujó y permitió la remontada caribeña gracias a su mejor físico que logró intimidar a los nuestros.
Primero, fiesta
Como es costumbre en el estadio RFK, de Washington D.C., le esquema de seguridad plantea que los portones de acceso a los diferentes estrados se abren una hora antes del inicio de los partidos, al menos los que hemos venido a cubrir de la selección nacional es así.
Los elementos de la seguridad velan porque la gente guarde la compostura antes de darle el ingreso y aquí ya es una costumbre de hacer fila para entrar y nadie, absolutamente nadie provoca el desorden queriendo entrar antes que todos, cada quien espera su turno.
Sin duda es una buena manera de mantener calmada a la gente antes de entrar al estadio para que busque su mejor ubicación con tranquilidad en los graderíos.
Nuevamente, como buenos salvadoreños, la raza llegó en buen número a la casa del D.C. United y todo pasó con normalidad en los minutos previos al partido de ayer entre El Salvador y Trinidad y Tobago.
Sin embargo, las cosas se comenzaron a poner tensas cuando el primer equipo en salir a la cancha fue la selección caribeña para realizar su calentamiento, y la parcialidad cuscatleca les dio una especial bienvenida con la clásica silbatina, el infaltable “¡buuu!” y el tradicional “¡culeeé…culeeé..culeeé…!” lanzado a viva voz y con el dedo índice.
La impaciencia del respetable creció ante la presencia de los trinitarios y se comenzó a escuchar el grito de ¡El Salvador, El Salvador, El Salvador! La gente quería ver a su selección de inmediato.
Y la algarabía ya no se detuvo cuando los dirigidos por Carlos de los Cobos salieron al campo de juego a calentar músculos porque los gritos de apoyo, los aplausos, los saludos, los gritos de “¡vamos muchachos!” ya no cesarían.
AL PARTIDO
La selección de El Salvador salió con su tradicional uniforme azul profundo y ribetes blancos, mientras que Trinidad y Tobago, también con su clásica camiseta roja, pantaloncillos negros y medias blancas.
A la señal del “floor manager” de la televisión local (5,4,3,2,1..) el árbitro central Jeff Gontarek dio por iniciado el juego. Los trinitarios no tardaron en ponerse a tiro de gol, ya que el defensor Keyeno Thomas recibió sólo en el segundo poste un balón enviado desde la derecha por Toussiant, al que Luis Anaya sólo le hizo visto en una clara desatención. El partido se animaba muy temprano.
Curiosamente, los técnicos De los Cobos y Maturana, pararon a sus equipos de la misma manera con un 4-5-1. Por El Salvador, el punta de lanza era Rodolfo Zelaya, y por los caribeños Cornell Glen.
Ambos tenían a jugadores que llevaban la misión de desprenderse a velocidad al momento de recuperar la pelota para hacer número en la salida ofensiva.
De los Cobos tenía en los carriles a Cristian Castillo, por izquierda, y Shawn Martin por derecha, mientras que Maturana a Andre Toussiant.
Sin duda que con el correr del juego, el equipo plantado al contragolpe era Trinidad y Tobago, dada su fortaleza física y poco a poco El Salvador tuvo un mejor control de la pelota asegurando el traslado y jugándola muy pegada al piso.
De los Cobos tenía una tercera opción con el buen manejo y criterio de salida ofensiva de Osael Romero, quien al juntarse con Zelaya y Castillo causaban sorpresa y hacían que el retraso trinitario fuera un tanto desesperado.
Mientras pudo, el equipo salvadoreño intentó sorprender con disparos de media distancia de Castillo y Romero, principalmente, como un tiro “globeado” del volante albo que hizo estirarse al meta Phillips de Trinidad para evitar la caída de su puerta.
Al minuto 18, en una jugada repetida por los trinitarios, vino un centro pasado de Keon Daniel que sobró a Manuel Salazar y Marvin González, menos a Cornell Glen quien metió el balón con golpe de cabeza envió el balón lejos del alcance de Juan José Gómez, pegado al poste izquierdo de su portería.
De ahí en adelante el partido casi fue un monólogo de El Salvador con la pelota ante el repliegue de caribeño defendiendo la ventaja. Fueron reiteradas las veces que el esquema defensivo de Trinidad abusó del juego brusco para detener el trabajo de Salvador Coreas y Cristian Castillo, principalmente.
De hecho, el gol del empate llegaría al minuto 31, cuando Cristian Castillo cobró un tiro libre, luego de que a Luis Anaya le cometieran una falta por el carril derecho. El volante albo lanzó el balón al segundo palo de la meta trinitaria, que el portero Phillips había dejado descubierto, seguramente porque esperaba el centro del salvadoreño.
Y como sucede siempre que hay gol salvadoreño, hasta el RFK lo celebra ya que su estructura se mueve de un lado a otro debido a la celebración de la fanaticada cuscatleca.
Desde ese momento, El Salvador se animó y Trinidad ya no encontró ni ritmo, ni el balón, porque el entusiasta equipo cuscatleco siguió con un ritmo endemoniado que no le dio descanso a un rival obligado a retrasar líneas y a tirar la pelota a cualquier lado como único recurso defensivo, y sólo el silbato del árbitro al final del primer tiempo, le otorgó un respiro.
BRONCA Y DEBACLE
El complemento se inició con el mismo ritmo con que terminó la primera parte. Pero desde el arranque, Trinidad se mostró como un equipo más agresivo en la marca, tanto para intimidar como para cerrarle espacios de maniobra a los jugadores de El Salvador.
Así, muy temprano en el complemento, al 54´, el recién ingresado Anthony Wolfe se le fue con todo a Pacheco, quien evitó la barrida fuerte y mal intencionada.
Sin embargo, cuando el trinitario se levantó junto a Pacheco, el defensor salvadoreño le dio un golpe en el rostro lo que encendió los ánimos de todos. Hubo intercambio de golpes, Pacheco fue lanzado al suelo por un puñetazo de Grey, en momentos que hasta los suplentes de los dos equipos se metieron al pleito.
Luego de que los ánimos se calmaran, el árbitro expulsó a Pacheco y a Grey, lo mismo que a Luis Anaya porque le dio un puñetazo a Thomas. Anaya ya no estaba en el juego porque había sido sustituido al 53´ ingresando en su lugar Ramón Flores.
En inferioridad numérica a De los Cobos le tocó enviar más gente de marca, sacrificando gente con perfil ofensivo. Así, Rolando Torres sustituyó a Osael Romero, y Rubén Quijada a Salvador Coreas, al 62´y 69´, respectivamente. Jonathan Barrios ingresó por Marvin González quien salió lesionado (68´).
Con las cosas dispares, quien mejor aprovechó fue Trinidad, que se puso a ganar al 74´ con gol de Wolfe, y aumentando la cuenta al 79´, con el segundo gol del juego de Glen. En ambos casos, desconcentraciones defensivas en el centro de la zaga cuscatleca, permitieron los remates frente a Juanjo Gómez quien poco pudo hacer para evitar las anotaciones.
Con el partido liquidado, Trinidad comenzó a enfriar el juego y a amenazar con aumentar cada vez que se iba en contragolpe, porque El Salvador se había ido a la desesperada intentando descontar dejando muchos espacios atrás, los que le venían bien a la velocidad de los caribeños.
Así, el partido comenzó a bajar de ritmo, incluso porque se detenía mucho ante la serie de sustituciones decididas por los entrenadores. Entre los minutos 62 y 89, se realizaron ocho cambios, cinco por El Salvador y tres por Trinidad y Tobago.
Los caribeños terminaron con más orden y precaución y mantuvieron la ventaja hasta el final ante un equipo salvadoreño que terminó desdibujándose en la cancha después de las expulsiones y los movimientos tácticos que no terminaron de funcionarle a De los Cobos, especialmente en la última línea central de la zaga, que llegó tarde a los cierres en las jugadas de los goles dos y tres de Trinidad y Tobago. / ORESTES MEMBREÑO, EL GRÁFICO
FICHA TÉCNICA
EL SALV ADOR
1. Juan José Gómez
4. Luis Anaya
3. Marvin González
12. Manuel Salazar
15. Alfredo Pacheco
6. Shawn Martin
16. Óscar Jiménez
8. Osael Romero
9. Salvador Coreas
17. Cristian Castillo
20. Rodolfo Zelaya
Técnico: Carlos de los Cobos
Cambios:
5. Ramón Flores x 4 (53´)
19. Rolando Torres x 8 (62´)
21. Jonathan Barrios x 3 (68´)
7. Rubén Quijada x 9 (69´)
13. Emerson Umaña x 16 (74´)
11. Williams Reyes x 20 (77´)
TRINIDAD Y TOBAGO
21. Marvin Phillips
3. Aklie Edwards
4. Makan Hislop
5. Keteno Thomas
8. Cyd Grey
6. Khaleem Hyland
18. Densil Theobard
19. Keon Daniel
17. Clyde Leon
11. Abdre Toussiant
13. Cornell Glen
Técnico: Francisco Maturana
Cambios:
7. Anthony Wolfe x 11 (45´)
10. Kerry Baptiste x 13 (85´)
15. Gyasi Joyce x 6 (86´)
16. Radanfah Abu Bakr x 4 (89´)
ÁRBITRO: Jeff Gontarek (Estados Unidos). Amonestó a Salazar (89´) de El Salvador. Y a Hislop (33´) y Wolfe (77´) de Trinidad. Expulsó a Anaya (60´) y Pacheco (60´) de El Salvador y a Grey (60´) de Trinidad, los tres con roja directa.
ESTADIO: RFK, de Washington, D.C.
Jueves 14 de Agosto, 2008
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS. La selección nacional cayó ayer por 1-3 ante Trinidad y Tobago en partido de preparación en el estadio RFK, de Washington, D.C., el que por momentos fue jugado con mucha pierna fuerte y que estuvo a punto de terminar en batalla campal.
Mientras El Salvador estuvo en igualdad numérica, el partido estuvo muy parejo, sin embargo, a partir del minuto 60, cuando fue expulsado Pacheco, el equipo se desdibujó y permitió la remontada caribeña gracias a su mejor físico que logró intimidar a los nuestros.
Primero, fiesta
Como es costumbre en el estadio RFK, de Washington D.C., le esquema de seguridad plantea que los portones de acceso a los diferentes estrados se abren una hora antes del inicio de los partidos, al menos los que hemos venido a cubrir de la selección nacional es así.
Los elementos de la seguridad velan porque la gente guarde la compostura antes de darle el ingreso y aquí ya es una costumbre de hacer fila para entrar y nadie, absolutamente nadie provoca el desorden queriendo entrar antes que todos, cada quien espera su turno.
Sin duda es una buena manera de mantener calmada a la gente antes de entrar al estadio para que busque su mejor ubicación con tranquilidad en los graderíos.
Nuevamente, como buenos salvadoreños, la raza llegó en buen número a la casa del D.C. United y todo pasó con normalidad en los minutos previos al partido de ayer entre El Salvador y Trinidad y Tobago.
Sin embargo, las cosas se comenzaron a poner tensas cuando el primer equipo en salir a la cancha fue la selección caribeña para realizar su calentamiento, y la parcialidad cuscatleca les dio una especial bienvenida con la clásica silbatina, el infaltable “¡buuu!” y el tradicional “¡culeeé…culeeé..culeeé…!” lanzado a viva voz y con el dedo índice.
La impaciencia del respetable creció ante la presencia de los trinitarios y se comenzó a escuchar el grito de ¡El Salvador, El Salvador, El Salvador! La gente quería ver a su selección de inmediato.
Y la algarabía ya no se detuvo cuando los dirigidos por Carlos de los Cobos salieron al campo de juego a calentar músculos porque los gritos de apoyo, los aplausos, los saludos, los gritos de “¡vamos muchachos!” ya no cesarían.
AL PARTIDO
La selección de El Salvador salió con su tradicional uniforme azul profundo y ribetes blancos, mientras que Trinidad y Tobago, también con su clásica camiseta roja, pantaloncillos negros y medias blancas.
A la señal del “floor manager” de la televisión local (5,4,3,2,1..) el árbitro central Jeff Gontarek dio por iniciado el juego. Los trinitarios no tardaron en ponerse a tiro de gol, ya que el defensor Keyeno Thomas recibió sólo en el segundo poste un balón enviado desde la derecha por Toussiant, al que Luis Anaya sólo le hizo visto en una clara desatención. El partido se animaba muy temprano.
Curiosamente, los técnicos De los Cobos y Maturana, pararon a sus equipos de la misma manera con un 4-5-1. Por El Salvador, el punta de lanza era Rodolfo Zelaya, y por los caribeños Cornell Glen.
Ambos tenían a jugadores que llevaban la misión de desprenderse a velocidad al momento de recuperar la pelota para hacer número en la salida ofensiva.
De los Cobos tenía en los carriles a Cristian Castillo, por izquierda, y Shawn Martin por derecha, mientras que Maturana a Andre Toussiant.
Sin duda que con el correr del juego, el equipo plantado al contragolpe era Trinidad y Tobago, dada su fortaleza física y poco a poco El Salvador tuvo un mejor control de la pelota asegurando el traslado y jugándola muy pegada al piso.
De los Cobos tenía una tercera opción con el buen manejo y criterio de salida ofensiva de Osael Romero, quien al juntarse con Zelaya y Castillo causaban sorpresa y hacían que el retraso trinitario fuera un tanto desesperado.
Mientras pudo, el equipo salvadoreño intentó sorprender con disparos de media distancia de Castillo y Romero, principalmente, como un tiro “globeado” del volante albo que hizo estirarse al meta Phillips de Trinidad para evitar la caída de su puerta.
Al minuto 18, en una jugada repetida por los trinitarios, vino un centro pasado de Keon Daniel que sobró a Manuel Salazar y Marvin González, menos a Cornell Glen quien metió el balón con golpe de cabeza envió el balón lejos del alcance de Juan José Gómez, pegado al poste izquierdo de su portería.
De ahí en adelante el partido casi fue un monólogo de El Salvador con la pelota ante el repliegue de caribeño defendiendo la ventaja. Fueron reiteradas las veces que el esquema defensivo de Trinidad abusó del juego brusco para detener el trabajo de Salvador Coreas y Cristian Castillo, principalmente.
De hecho, el gol del empate llegaría al minuto 31, cuando Cristian Castillo cobró un tiro libre, luego de que a Luis Anaya le cometieran una falta por el carril derecho. El volante albo lanzó el balón al segundo palo de la meta trinitaria, que el portero Phillips había dejado descubierto, seguramente porque esperaba el centro del salvadoreño.
Y como sucede siempre que hay gol salvadoreño, hasta el RFK lo celebra ya que su estructura se mueve de un lado a otro debido a la celebración de la fanaticada cuscatleca.
Desde ese momento, El Salvador se animó y Trinidad ya no encontró ni ritmo, ni el balón, porque el entusiasta equipo cuscatleco siguió con un ritmo endemoniado que no le dio descanso a un rival obligado a retrasar líneas y a tirar la pelota a cualquier lado como único recurso defensivo, y sólo el silbato del árbitro al final del primer tiempo, le otorgó un respiro.
BRONCA Y DEBACLE
El complemento se inició con el mismo ritmo con que terminó la primera parte. Pero desde el arranque, Trinidad se mostró como un equipo más agresivo en la marca, tanto para intimidar como para cerrarle espacios de maniobra a los jugadores de El Salvador.
Así, muy temprano en el complemento, al 54´, el recién ingresado Anthony Wolfe se le fue con todo a Pacheco, quien evitó la barrida fuerte y mal intencionada.
Sin embargo, cuando el trinitario se levantó junto a Pacheco, el defensor salvadoreño le dio un golpe en el rostro lo que encendió los ánimos de todos. Hubo intercambio de golpes, Pacheco fue lanzado al suelo por un puñetazo de Grey, en momentos que hasta los suplentes de los dos equipos se metieron al pleito.
Luego de que los ánimos se calmaran, el árbitro expulsó a Pacheco y a Grey, lo mismo que a Luis Anaya porque le dio un puñetazo a Thomas. Anaya ya no estaba en el juego porque había sido sustituido al 53´ ingresando en su lugar Ramón Flores.
En inferioridad numérica a De los Cobos le tocó enviar más gente de marca, sacrificando gente con perfil ofensivo. Así, Rolando Torres sustituyó a Osael Romero, y Rubén Quijada a Salvador Coreas, al 62´y 69´, respectivamente. Jonathan Barrios ingresó por Marvin González quien salió lesionado (68´).
Con las cosas dispares, quien mejor aprovechó fue Trinidad, que se puso a ganar al 74´ con gol de Wolfe, y aumentando la cuenta al 79´, con el segundo gol del juego de Glen. En ambos casos, desconcentraciones defensivas en el centro de la zaga cuscatleca, permitieron los remates frente a Juanjo Gómez quien poco pudo hacer para evitar las anotaciones.
Con el partido liquidado, Trinidad comenzó a enfriar el juego y a amenazar con aumentar cada vez que se iba en contragolpe, porque El Salvador se había ido a la desesperada intentando descontar dejando muchos espacios atrás, los que le venían bien a la velocidad de los caribeños.
Así, el partido comenzó a bajar de ritmo, incluso porque se detenía mucho ante la serie de sustituciones decididas por los entrenadores. Entre los minutos 62 y 89, se realizaron ocho cambios, cinco por El Salvador y tres por Trinidad y Tobago.
Los caribeños terminaron con más orden y precaución y mantuvieron la ventaja hasta el final ante un equipo salvadoreño que terminó desdibujándose en la cancha después de las expulsiones y los movimientos tácticos que no terminaron de funcionarle a De los Cobos, especialmente en la última línea central de la zaga, que llegó tarde a los cierres en las jugadas de los goles dos y tres de Trinidad y Tobago. / ORESTES MEMBREÑO, EL GRÁFICO
FICHA TÉCNICA
EL SALV ADOR
1. Juan José Gómez
4. Luis Anaya
3. Marvin González
12. Manuel Salazar
15. Alfredo Pacheco
6. Shawn Martin
16. Óscar Jiménez
8. Osael Romero
9. Salvador Coreas
17. Cristian Castillo
20. Rodolfo Zelaya
Técnico: Carlos de los Cobos
Cambios:
5. Ramón Flores x 4 (53´)
19. Rolando Torres x 8 (62´)
21. Jonathan Barrios x 3 (68´)
7. Rubén Quijada x 9 (69´)
13. Emerson Umaña x 16 (74´)
11. Williams Reyes x 20 (77´)
TRINIDAD Y TOBAGO
21. Marvin Phillips
3. Aklie Edwards
4. Makan Hislop
5. Keteno Thomas
8. Cyd Grey
6. Khaleem Hyland
18. Densil Theobard
19. Keon Daniel
17. Clyde Leon
11. Abdre Toussiant
13. Cornell Glen
Técnico: Francisco Maturana
Cambios:
7. Anthony Wolfe x 11 (45´)
10. Kerry Baptiste x 13 (85´)
15. Gyasi Joyce x 6 (86´)
16. Radanfah Abu Bakr x 4 (89´)
ÁRBITRO: Jeff Gontarek (Estados Unidos). Amonestó a Salazar (89´) de El Salvador. Y a Hislop (33´) y Wolfe (77´) de Trinidad. Expulsó a Anaya (60´) y Pacheco (60´) de El Salvador y a Grey (60´) de Trinidad, los tres con roja directa.
ESTADIO: RFK, de Washington, D.C.